Paro de prácticos: el cuarto día sin actividad agrava la crisis portuaria con 185 buques detenidos y fuerte impacto en el combustible
La medida de fuerza iniciada el sábado 1° de agosto, en rechazo al Decreto 690/2026 desregulatorio impulsado por Javier Milei y Federico Sturzenegger, mantiene paralizados los principales polos exportadores y logísticos del país. Según la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA-CEC), solo en el Gran Rosario se acumulan más de 185 embarcaciones, con un sobrecosto estimado de entre 50.000 y 100.000 dólares diarios por cada nave varada, y se espera que la cifra siga creciendo si no hay avances en las próximas horas.

El conflicto, sin embargo, ya trasciende al sector agroexportador. La Cámara Argentina de Energía (CADE) confirmó la interrupción total de operaciones en muelles clave como Campana, Dock Sud, Bahía Blanca y Caleta Córdova, lo que frena la distribución de nafta, gasoil y fuel oil hacia el interior y, especialmente, hacia la Patagonia. Fuentes petroleras advierten que, aunque existen márgenes de reserva, una extensión del paro podría generar desabastecimiento en el sur. Como ejemplo crítico, el buque *White Marlin*, esencial para el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), permanece fondeado sin poder ingresar al puerto.
A pesar de que la Prefectura Naval intimó a los 536 trabajadores a retomar tareas bajo apercibimiento de sanciones disciplinarias y denuncias penales, el Gobierno nacional aún no ha convocado a una mesa de diálogo formal. El vocero Adrián Ravier ratificó que la reforma busca "bajar el costo argentino" —respaldándose en datos que muestran tarifas de practicaje hasta cuatro veces más altas que en puertos de Europa y Estados Unidos— y anticipó que "habrá castigos" para los responsables. Sin embargo, desde el sector de las agencias marítimas y los exportadores cuestionan la falta de consenso previo y exigen una convocatoria urgente, alertando que la paralización ya compromete la credibilidad internacional de Argentina frente a sus contratos de exportación, en una señal que podría beneficiar directamente a competidores como Brasil.
Puerto Quequén, sin navegación y en alerta por los bancos de arena.
El cuarto día de paro mantiene paralizada la navegación en Quequén: los buques amarrados pueden seguir cargando, pero no hay ingreso ni egreso de embarcaciones. El puerto es especialmente complejo por su barra con bancos de arena que se mueven constantemente, y el sector privado advirtió que solo los prácticos locales conocen esa dinámica diaria, por lo que el riesgo de un varamiento es altísimo.
Más allá de las pérdidas económicas —que en el resto del país alcanzan hasta USD 100.000 por día por barco—, las autoridades del puerto temen un accidente mayor si se fuerza la maniobra sin el conocimiento adecuado. Mientras el Gobierno intima a los prácticos y promete sanciones, la terminal del sur bonaerense sigue sin actividad y a la espera de una mesa de diálogo que hasta ahora no llega.
