El fin de un gigante de cemento: cómo avanza la mudanza de la Cárcel de Devoto y el plan para vaciar el último penal porteño
El Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, conocido históricamente como la Cárcel de Villa Devoto, atraviesa las etapas decisivas para su cierre definitivo. Tras años de promesas postergadas, dilaciones presupuestarias y reclamos vecinales, el traslado gradual de la población penal hacia el Complejo Penitenciario Federal VI de Marcos Paz encaró su fase final, marcando un hito urbanístico y de seguridad para la Capital Federal.

El penal, inaugurado en 1927, quedó totalmente rodeado por la trama urbana del barrio. Durante décadas, la convivencia entre los vecinos y el presidio estuvo signada por motines históricos, batucadas nocturnas, cortes de calle por protestas de familiares y una constante sensación de inseguridad. La reubicación de los reclusos busca saldar una deuda histórica con la comuna.
La salida de los internos responde a una combinación de presiones judiciales, ambientales y de infraestructura penitenciaria:
Superpoblación y colapso edilicio: Las instalaciones casi centenarias del penal registran un deterioro estructural severo, con fallas recurrentes en los servicios básicos, hacinamiento en pabellones y condiciones de habitabilidad severamente cuestionadas por los organismos de derechos humanos y el Procurador Penitenciario.
Mudra hacia Marcos Paz: Los reclusos están siendo derivados progresivamente al nuevo complejo federal en Marcos Paz, diseñado bajo estándares modernos de máxima seguridad, con módulos independientes y mayor capacidad para talleres de reinserción y campos de estudio.
Traspaso de competencias: La reestructuración se da en el marco de los acuerdos entre el Ministerio de Seguridad de la Nación y el Gobierno de la Ciudad para descomprimir también las alcaidías porteñas y las comisarías, que se vieron desbordadas por la detención de presos con condena o prisión preventiva.
Futuro del predio: integración urbana y áreas verdes
Una vez completado el vaciamiento total de los módulos y el traspaso del terreno al Gobierno de la Ciudad, el plan maestro contempla la demolición de la mayor parte del muro perimetral y de las estructuras no patrimoniales.
El proyecto contempla destinar más del 60% de la superficie liberada a espacios verdes públicos, parques y plazas, mientras que el porcentaje restante se utilizará para la apertura de calles interrumpidas, la radicación de emprendimientos residenciales y comercios de cercanía, y la creación de un polo educativo y cultural que reactive la actividad económica de la zona.
